lunes, 19 de diciembre de 2016

Saliendo a las seis desde hace 36 años


Hay cosas que  lees  y alucinas. Me refiero a la noticia comentada estos días sobre las declaraciones de la Ministra de Trabajo diciendo que el Gobierno quiere impulsar un pacto nacional para la conciliación y la racionalización de horarios.
En junio de 2003 se creó la “Comisión Nacional para la racionalización de los horarios españoles y su normalización con los demás países de la Unión Europea” (vaya título) y que presidió hasta enero de 2015 D. Ignacio Buqueras. En esos doce años parece no se ha conseguido gran cosa pues de vez en cuando vuelven a salir noticias sobre lo mismo.
No puede menos que tratar este tema pues es algo que viví en primera persona en 1.980, es decir, hace sólo 36 años.
En aquéllas fechas yo estaba al frente de la Dirección Financiera de una multinacional láctea, en la sede central de Barcelona con 16 personas directas a mi cargo y en total de las oficinas unas 200 personas. Había un horario rígido para todo el personal lo que hacía que, al ser una ciudad grande y con problemas de circulación etc. había personas que llegaban tarde o con la lengua afuera por fichar a tiempo. Por otra parte la  hora de salida ya no era tan rígida pues como los directivos solían quedarse más tiempo para que los viera el Director General, que se iba -y también llegaba- más tarde, pues había muchos trabajadores que también “para que los vieran” prorrogaban su estancia, que no su trabajo, pues al final nadie regala nada.
Como pensaba y sigo pensando, que el objetivo es trabajar y no “estar”, tras varios meses de emplearme a fondo con la Dirección de RRHH conseguí que se instaurase en dicha empresa la jornada flexible (ahora le llaman flexiworking y flexifriday, qué cosas me he perdido por no saber inglés….). Básicamente consistía en que cada trabajador podía entrar y salir con una hora y media de desfase sobre el horario oficial, lo que le permitía llevar a los hijos al colegio o simplemente organizarse mejor su vida. También se introdujo la flexibilidad en el horario de comida que podía ir de 0,5h a 1,5h., con lo que cada trabajador se tomaba el tiempo que creía conveniente.
En lo referente a las horas extras, al menos en mi departamento no se trabajaban horas extras salvo, como su palabra dice, en casos extraordinarios, pues si se convertían en habituales era por dos motivos, o porque no se trabajaba al ritmo adecuado o porque hacía falta más personal. Dichas horas extras se pagaban, por supuesto. Nadie salía a desayunar -se viene desayunado de casa- ni había máquinas de café. Simplemente se trabajaban las horas debidas como Dios manda y luego a su hora todo el mundo a casa y les aseguro que la productividad iba a tope.
En aquellas fechas el establecer este tipo de horarios no era habitual, pero sí que otras empresas comenzaban a implantarlo, pero, por lo que se ve, no fueron las suficientes a la luz de la situación actual.
¿Y quiénes son los responsables de que la cosa no marche?. Yo lo tengo claro: en las grandes empresas los directivos y en las pequeñas los dueños. No conozco a ningún Consejo de Administración que vaya y le diga al Director General: “Queremos que el personal se quede todo el tiempo que se pueda en la empresa por si le necesitamos y si prolonga su jornada no se le paguen las horas”. Como hemos podido ver recientemente los Consejos no se enteran de cosas verdaderamente graves  como para meterse en detalles de horarios y horas extras.
Es la primera línea de dirección de la empresa (Director General y Directores de Departamentos) quienes tienen que tener las ideas claras y establecer la organización del trabajo pensando en lo mejor para la empresa y eso pasa porque al trabajador se le exija y que al mismo tiempo se le trate como persona y que no se aprovechen de él y en estos momentos en que la situación laboral es la que es, no hay derecho a que los directivos no duden en exigir presencia fuera de su jornada sin pagarles, por supuesto, ni una hora con la excusa de que, como la cosa va mal, pues hay que trabajar casi gratis. ¿Les decimos a los proveedores que nos envíen mercancía gratis?. Si una empresa no puede cumplir con sus obligaciones respecto a trabajadores, proveedores y Hacienda pues que la cierren y cambien de negocio. Hay una ética poco edificante en los directivos que anteponen objetivos a corto plazo y que sólo les benefician a ellos y si la empresa se va al garete ellos también se van, pero con los bolsillos llenos y el personal ahí se queda. Lo hemos visto con grandes empresas, bancos, etc. en que los directivos se van forrados y la empresas en quiebra.
Pero lo más llamativo es que siendo un secreto a voces que muchas empresas realizan estas prácticas nadie intervenga.
Esto es la consecuencia de la catadura moral de muchos directivos que no dudan en machacar al personal para ellos medrar y no se dan, o no quieren darse cuenta, que para los de arriba del todo ellos, pese a su puesto, son unos meros trabajadores a los que no dudarán en sacrificar cuando llegue el caso. Por todo ello este problema no se solucionará con un pacto nacional ni con burocracias, sino cuando aflore la moral y la ética de los directivos y propietarios de las empresas.

Trata a los trabajadores que dependen de ti como a ti te gustaría que te tratasen tus jefes y os aseguro que así obtendréis la ansiada productividad. Así de simple. Ah! Y los sindicatos existen?

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Cataluña independiente. ¿Por qué no?


Este artículo lo envié para su publicación el 8 de septiembre de 2015,  a Diario de Navarra y no me lo publicó

Llevamos unos cuantos años a vueltas con el tema de Cataluña. Que si España nos roba, que si nosotros aportamos más, que somos una Nación, que nos tratan como súbditos, que mejor nos iría por nuestra cuenta, que tenemos derecho a decidir, que tenemos que implantar nuestro idioma a todos los que viven aquí, que dentro de Europa seríamos de lo mejor, que otros estados de nuestras dimensiones y población están en la UE….

Mientras tanto el nacionalismo ha ido en aumento y está echando pulsos constantes al Gobierno Central: intento de referéndum de autodeterminación, embajadas en el extranjero, estudio de implantación de una Agencia Tributaria Catalana y de un Banco Oficial, etc. etc. y la última la convocatoria para el 27-S que se pretende sea plebiscitaria.

Por otra parte el Gobierno Central  no  ha respondido con contundencia  (tampoco lo ha hecho Europa) y, dando por supuesto que alcanzasen la independencia, se ha limitado a decir que: sería inconstitucional, que Europa no lo permitiría (eso habría que verlo), que iban a salir del euro, que a las empresas les iría peor, etc. Otros  también han planteado un tema importante y es el de en qué liga iba a jugar el Barcelona.

A cualquier nacionalista le resbalan los argumentos que pueda dar el Gobierno o cualquier otro (Merkel, Cameron, F. González, Borrell….) pues en el nacionalismo puede más el sentimiento que el razonamiento. Sólo tienen en cuenta su objetivo final y todas las consecuencias que pueda tener ni las consideran, por eso la carta de Felipe González sirve para poco, pues los nacionalistas la ignoran y los que no lo son han  tenido tiempo suficiente para entrever las posibles consecuencias de esa pretendida independencia.

Pero me pregunto, ¿ sería malo que fuesen independientes?. Yo este caso lo comparo con un matrimonio que decide separarse porque no pueden vivir ya juntos. ¿Hay que poner pegas a ese divorcio o hay que darle una salida rápida para que no genere más problemas a ambas partes?. Pienso que lo segundo es más inteligente. Si Cataluña no se siente bien dentro de España pues se les deja que decidan ellos lo que quieren hacer y con lo que salga que inicien una nueva etapa libre de ataduras. Y si a ellos les va bien, al resto también, pues ya no tendríamos más crispaciones, el telediario duraría menos tiempo  y nos seguiríamos relacionando como lo haríamos con cualquier otra nación. El mundo no se hundirá, las empresas tampoco (simplemente se adaptarán a la nueva situación) y significará una nueva etapa dentro de la Historia. Antes las naciones se formaban a base de guerras o bodas, es decir “por las malas o por las buenas”. En estos momentos la ruptura de una nación puede hacerse también “por las malas o por las buenas”. Los nacionalistas quizá estarían dispuestos a ir “por las malas” pero el resto pienso que ni por asomo se meterían en una refriega, y los nacionalistas lo saben, por eso estiran de la cuerda al máximo para obtener sus reivindicaciones, así que no queda más remedio que hacerlo “por las buenas”.

Ahora está la otra parte que es la que dice que España es indivisible. Estamos hartos de saber que las cosas no se pueden hacer hasta que se hacen, por tanto lo de que sea indivisible no me lo creo. Otra cosa es que crear dos o tres naciones más no es lo más aconsejable en este período histórico en que es preciso ser más fuerte, y por tanto es la unión de naciones y no su disgregación lo más lógico, pero, como decía antes, eso ni se lo plantean los separatistas, por tanto no hay que desgastarse.

Personalmente y a nivel empresarial, tuve una situación que considero paralela a la política que estamos tratando. Propuse que una delegación comercial que tenía dentro de mi ámbito de responsabilidad, fuese desgajada de la empresa y los trabajadores fundasen una  sociedad para no estar “explotados” por la misma.  De esta forma ellos felices y yo mucho más. La dirección me dijo que eso podría ser un reclamo y que otras delegaciones podían pedir lo mismo, con lo que a nivel comercial toda la red pasaría a ser de empresas privadas constituidas por antiguos trabajadores.  Mi respuesta fue: “Ojalá lo pidan todos”. No se me hizo caso, pero  a la vuelta de cuatro años (yo ya no estaba en la empresa), desapareció toda la red comercial que pasó a empresas propias de los trabajadores. Como decía antes, cualquier cosa es imposible hasta que se hace.

Para cuatro días que vamos a vivir nos estamos complicando la vida de una forma inimaginable. Que Cataluña o cualquier otro que tenga la necesidad de ser una Nación independiente, si quieren sus ciudadanos libremente, que lo sea, pues el objetivo para todos debería ser el alcanzar la mayor felicidad en todos los ámbitos. Si Cataluña llegase a ser independiente  quizá con los años comenzaría un proceso expansionista (integración de aragoneses, valencianos, baleares, -los franceses no se dejarían- etc.) y luego de otros más, hasta quizá llegar a que todo el actual territorio español fuese Cataluña y la capital Barcelona, que a lo mejor es el objetivo final que persiguen (sobre todo después que el Quijote parece lo escribió un catalán),  pues yo creo que  todo el mundo lo que quiere es alcanzar el máximo poder….. y lo más importante: el Madrid jugaría en la liga catalana.

Particularmente desearía que se independizasen para que el tema quedase zanjado definitivamente, pues si ahora no lo consiguen, seguirían insistiendo en ello constantemente, con el consiguiente empeoramiento de las relaciones mutuas.


jueves, 4 de junio de 2015

A los ricos los crean los pobres

Desde hace un tiempo se está haciendo mucho hincapié en la distribución de la riqueza en el mundo. Unos pocos tienen un porcentaje elevadísimo de la riqueza mundial lo que a muchos nos parece injusto.

No obstante voy a poner un caso concreto para analizar esta cuestión. En España tenemos a uno de los más ricos del mundo D. Amancio Ortega. Partiendo de cero ha hecho una inmensa fortuna y si ahora alguien va y le dice que tiene demasiado dinero y que le van a quitar una parte para repartir con los más desfavorecidos, supongo que les contestaría de esta forma:

“Miren Vds., a base de trabajo y más trabajo, imaginación, riesgo y también algo de suerte, en 50 años he conseguido estar en una situación que no podía imaginarme. He creado, de paso, miles de puestos de trabajo, que supongo para algo servirán y soy inmensamente rico. Pero los que me han hecho rico han sido Vds., que compran mis ropas, no por hacerme un favor, sino porque les interesa su diseño, calidad y precio. Así que mi riqueza me la he ganado en  buena lid, y si quieren que no sea tan rico tienen la solución en sus manos. No compren más en mis tiendas y se acabó el problema, pero no olviden que ahora van a hacer rico al que  le compren en adelante. Por tanto no admito que me digan que  me van a quitar una  parte de mi dinero sólo por el hecho de que tengo mucho. Esos 50 años han pasado igual para todos y les  pregunto ¿qué han hecho Vds. durante ese tiempo?, pues al igual que yo, podían haber montado algún negocio que les podía haber catapultado al club mundial de  los elegidos.”

Creo que esa respuesta la daría cualquier persona que sólo con su trabajo honrado haya podido acumular un cierto capital sin pretender los volúmenes del citado personaje.

Bill Gates se  ha enriquecido  por la venta de los programas informáticos que  ha creado. Mark Zuckerberg a base  de los que usan el Facebook, Nike con la venta de zapatillas, ropa deportiva, etc. y así una larga lista. También Messi y Ronaldo son ricos porque hay millones de personas que ven el fútbol, compran sus camisetas, etc.

¿Y quiénes son los que les han hecho ricos a todos  esos señores?. Pues los pobres. Considero como pobres cualquiera que no esté dentro de niveles exorbitados de dinero. Por muchas camisetas, zapatillas, programas informáticos y entradas para el fútbol que compren los multimillonarios para su uso personal o familiar, supondrán cuatro perras sobre el volumen total, por tanto, los ricos emergen por el consumo de los pobres y no por el de los otros ricos.

¿Quién hace rico a Messi?. Pues las miles  de personas que van al campo de fútbol, muchos de ellos  con sueldos bajos, incluso en  el paro. La de millones de todo el mundo que ven por TV los partidos y muchos de ellos  son muy pobres y, aunque no paguen directamente (otros sí lo hacen) por ver el partido, están obligados a ver la publicidad en  la que le intentan vender ropa deportiva, coches, perfumes, etc. para que se gaste a veces lo que no tiene y, de paso haga ricos a los anunciantes.

Todo ese montaje hace que unos elegidos lleguen al cénit por la conjunción de sus propios méritos y por la de millones de personas que compramos libremente sus productos o servicios, muchas  veces innecesarios. Pero no podemos luego reclamarles nada. Nos han dado una ropa, un programa informático o han jugado un partido de fútbol, les hemos pagado y en paz.

Ahora bien, casi todos esos mega ricos se han hecho ellos mismos durante su vida, no han heredado nada, por lo que, salvo que su riqueza la hayan obtenido ilegalmente es suya y muy suya.

Otra cosa es que una vez fallecidos, los herederos reciban una  mega herencia que no se han ganado. Ahí sí que veo que se podría grabar con impuestos esas herencias, pues no es lo mismo que te lo hayas  ganado tú a que te venga llovido del cielo porque en su día el padre, abuelo o bisabuelo trabajaron de lo lindo y crearon un imperio.

De todas formas la proliferación de mega ricos es imparable, sobre todo por la cantidad de empresas que surgen alrededor de internet. Los que han creado Uber, Airbnb etc. se han forrado. Nos han dado un servicio que nos parecía interesante, les hemos pagado y Santas Pascuas. Pero además últimamente estos nuevos mega ricos alcanzan su fortuna en un plazo inferior a 10 años, y a estos les sucederán otros que, con nuevos productos o servicios, los extiendan por todo el mundo y en un plazo récord se coloquen con fortunas por encima de los 1.000 millones de € o $.

La pena es que aquí no surge nada interesante, casi todo viene de Estados Unidos. Allí se va nuestro dinero y allí es donde se crean los puestos de trabajo. Y no es porque no tengamos imaginación para crear cosas, sino porque nuestro tejido social, económico y político no está preparado para fomentar que se produzcan innovaciones por mucho que se hable.

Cuando se critica a presidentes de grandes compañías que ganan 3, 6, 10 millones de euros (y conste que me parece excesivo) pero que dan trabajo a cientos de miles de personas  y no se dice nada de lo que cobra Messi, Ronaldo, etc. que no crean ni un puesto de trabajo (en todo  caso en Bangladesh cosiendo camisetas), me parece que algo falla en nuestra sociedad.

Ojalá tuviésemos en España 50 Amancios Ortega, pues el problema no es que haya muchos mega ricos, sino que haya muchos millones de pobres o gente con unos ingresos que no les permitan llevar una vida digna.

Por todo lo cual auguro que las diferencias de riqueza van a ir en aumento. ¡Ojalá me equivoque!

martes, 17 de marzo de 2015

Pagos a Jueces en Madrid


A finales de febrero y primeros de marzo,  ha publicado la prensa que unos jueces de Madrid estaban cobrando unos emolumentos de la empresa Indra por asesoramiento a la misma en la implantación de un sistema informático destinado a agilizar trámites judiciales.

A partir de ahí toda una serie de intervenciones de políticos y sindicatos diciendo cosas como “gravísimo atentado” contra la separación de poderes que la Comunidad de Madrid “pague primas a jueces” a través de una empresa privada etc. etc. Ya tenemos carnaza para divagar y perder el tiempo con cosas que tienen, a mi modo de ver, una explicación sencilla y que voy a tratar de concretar.

La Comunidad de Madrid llega a la conclusión de que tiene que implementar un sistema informático que agilice los trámites judiciales.

Convoca los sistemas de concurso oportunos y le adjudica el trabajo a Indra, parece ser que a través del organismo público Informática de la Comunidad de Madrid (ICM).

A partir de aquí doy mi versión de cómo actuaría una empresa normal, me da igual pública o privada, simplemente con criterios claros de gestión.

1.   Se constituye un equipo para desarrollar el proyecto en los que intervienen el personal de Indra y el equipo que nombre la empresa contratante, pongamos Comunidad de Madrid (CM).

2.   El equipo CM se constituiría por el personal más idóneo para colaborar en la realización de ese proyecto. Dicho personal se buscaría entre los funcionarios “que estén por la labor”. Todos sabemos que ante este tipo de trabajos unos sólo le ven pegas y otros ventajas. Por tanto hay que colocar a estos últimos, como garantía de que todo va a ir bien. El primer problema que le veo al caso actual es que, al menos a una parte, los han nombrado siguiendo el escalafón no en base a aptitudes o actitudes.

3.   Los funcionarios elegidos estarían casi a tiempo completo con los de Indra para que la cosa fuese con rapidez.

4.   No concibo que los jueces y otros funcionarios, que tienen que ser conscientes de cómo funciona el sistema judicial actualmente, digan que “como no son funciones propias de su cometido y la actividad se desarrolló fuera de su horario laboral” hay que pagarles aparte. Estoy seguro de que se encontrarían muchos funcionarios que estarían dispuestos a trabajar lo que hiciese falta por tener unos sistemas, que, a la larga, van a beneficiar al funcionamiento del sistema judicial y a ellos personalmente. No obstante, si al final hubiese que pagarles por su labor, cobrarían siempre a través del organismo al que pertenecen, nunca de la empresa encargada del trabajo, en este caso Indra.

5.   Dichos jueces no realizan ninguna labor de asesoramiento a Indra sino que son los que tienen que decirle a Indra cómo son los procedimientos judiciales para que aquélla les de forma en los procesos informáticos.

6.   No entiendo que los jueces a los que se refieren hayan asistido a cuatro reuniones. En ese tiempo sólo pueden recibir la información de los que de verdad han trabajado en el tema, por tanto los que de verdad trabajan son funcionarios de otro rango que son los que estarían con Indra todo el día. Los otros sólo va a darle las bendiciones, sin enterarse casi seguro de cómo va el tema. Esto es lo que sucede normalmente en la realidad.

Pero si lo antedicho es importante, pero sólo a efectos de forma, lo verdaderamente grave, a mi entender, es que IUS Madrid se va a gastar como mínimo seis millones de euros en este proyecto. Como el resto de Comunidades están montando unos sistemas similares, eso supone que si los seis millones de Madrid los multiplicamos por 17 autonomías llegaríamos a un costo total de 102 millones de euros.

Si tenemos en cuenta que los procedimientos judiciales deben ser en toda España los mismos, cualquier gestor normal (no hace falta ser una lumbrera) habría encargado una sola aplicación que costaría 6 millones y la aplicaría en toda España, con lo que no tiraríamos a la basura 96 millones.

Pero eso no nos debe extrañar, pues tenemos el precedente de que los programas de implantación de la tarjeta sanitaria que también podrían haber sido los mismos para toda España se han multiplicado también por 17 pues cada uno ha encargado los programas a empresas diferentes, con gran alegría para estas últimas (por cierto que ya se habla de volver a tener una tarjeta única para toda España).

También este domingo leía en la prensa que la clasificación de hoteles por categorías depende de cada Autonomía, por lo que nos encontramos que hoteles con las mismas estrellas aportan servicios diferentes en cada Comunidad. Hay una iniciativa europea “HotelStars” que pretende unificar estas clasificaciones a nivel europeo, lo cual es evidente, pues facilita que la gente que contrata un hotel sepa con qué se va a encontrar. Bueno pues aquí no se puede hacer nada pues antes se tendrían que poner de acuerdo todas las Autonomías, cosa un poco difícil, pues cada uno quiere ponerle su “guinda”.

Pero hay más, por ejemplo las empresas de alquileres de grúas, y en Navarra hay al menos una que trabaja por toda España, están sujetas a 17 normas diferentes en cuanto a montaje de las mismas, normativas sobre trabajadores, etc. que hace que dichas empresas sean expertas en redactar proyectos diferentes, lo cual no es su función primordial.

Y ahora que me digan que queremos simplificar la Administración.

 

 

sábado, 14 de junio de 2014

De taxis y otras cosas

Hace años, recuerdo, mucha gente vivía realquilada (habitación con derecho a cocina). Era la forma de unos tener ingresos y otros alojamiento barato. Con el desarrollo económico empezaron a comprarse vivienda, coche, garaje o apartamento en la playa, cada uno según sus posibilidades. La realidad es que al piso, que al principio estaba todo ocupado, con el tiempo, al irse los hijos, le sobraban habitaciones. En paralelo al lado se construían hoteles para alojar viajeros. El garaje estaba libre parte del día pues el coche se utilizaba para trabajar. Mientras tanto al lado se construían aparcamientos. El coche, cuando se utilizaba, iba con una o dos personas, en consecuencia, miles de vehículos circulando y medios de transporte colectivos infrautilizados. El apartamento se utilizaba uno o dos meses al año. En paralelo se construían hoteles de veraneo. No me voy a extender poniendo más ejemplos, pero de lo expuesto se ve el poco rendimiento que sacamos a los bienes que tenemos. Eso sin hablar de otros inmuebles con escasa utilización: plazas de toros (una semana al año), estadios de fútbol (2 horas cada quince días), circuitos de velocidad (1 carrera al mes), aeropuertos (pocos vuelos al día), polideportivos que ni arrancan…. Cuando uno se puede permitir tener todos esos bienes, ociosos en gran parte, vale, pero muchas veces el poder poner en el mercado esas habitaciones que nos sobran, esas plazas de garaje disponibles durante gran parte del día, el apartamento libre durante diez meses que lo podemos intercambiar con el piso de otras personas de cualquier país, etc. puede ayudar a que los propietarios puedan tener unos ingresos complementarios y una mejora económica el que los alquila. Estos bienes infrautilizados siempre han existido, lo que pasa es que con los medios que había era difícil ponerlos en el mercado para sacarles un rendimiento. Con Internet todo cambia y esa puesta en el mercado comienza a explotar de forma imparable. Existen aplicaciones para poner habitaciones en alquiler, para compartir plazas de aparcamiento, compartir coche para viajes. El intercambio de casas va subiendo, una vez que se pierde la desconfianza inicial que pueda existir. Hasta la fecha los que han denunciado ese tipo de prácticas han sido los hoteleros. Pero ahora ataca en Europa una aplicación que pone en contacto al hasta ahora usuario de un taxi con un particular que nos hace, con su vehículo, ese mismo servicio a unos precios sensiblemente inferiores a los de los taxistas. El gremio de taxis se subleva argumentando que es una competencia ilícita (no tienen licencia, no saben qué tipo es el conductor, ni si tiene seguro el vehículo ni los pasajeros, que no pagan impuestos, etc.). Y tienen toda la razón. Pero el proteccionismo que ha tenido hasta ahora el gremio del taxi tampoco ha estimulado a introducir mejoras que redundasen en un mejor servicio a unos precios más ajustados. Ha habido mucha picaresca y poca claridad (rodeos innecesarios para alargar la carrera, suplementos por maletas, entrada de aeropuerto y estaciones, horarios a partir de los cuales la tarifa cambiaba, cambios de zona de tarificación ..). En 1990 estuve en N. York, y los taxis llevaban taxímetro con impresora y te entregaban un ticket con el desglose de lo que cobraban. Aquí, si les pedías justificante, te daban un papelito con el importe final sin detallar nada de nada, por lo que no podías realizar reclamación alguna. ¿ Creen que es normal que en los aeropuertos haya cientos de taxis esperando a que lleguen los vuelos?. ¿Cuántas carreras pueden hacer al día y por tanto qué coste han de soportar los clientes para que el taxi les sea rentable?. ¿No les parece ilógico que de Berlín a Madrid cueste el viaje 20€ y del aeropuerto a Madrid otros 20€ o más? Y no hablemos del mercadeo de obtención y compra- venta de licencias. Creo que tendrían que liberar las licencias y que todo el que desee pueda dedicarse al taxi, como cualquiera puede poner una frutería. La oferta y demanda se autorregularía. Evidentemente hay que poner unas normas que tenga que cumplir el vehículo y conductor para proteger al cliente final. Los coches compartidos ya existían en los años 50. Eran los “piratas” que tenían su parada en la plaza del Vínculo y que hacían la competencia, no se si del todo legal, a las compañías de autobuses. Los nuevos sistemas están para quedarse, por lo que ya se pueden espabilar las Administraciones en regular el tema para que los nuevos “piratas” paguen sus impuestos y que las empresas titulares de las aplicaciones de Internet hagan lo propio. Y eso vale para los que alquilan habitaciones, plazas de garaje, etc. Amazon, Apple, Fiat, Starbucks y un largo etcétera, hacen filigranas contables, operaciones cruzadas, ubicación en ciertos países, etc. a fin de no pagar prácticamente nada en España. Cualquier empresa intenta pagar lo mínimo posible y a tal fin utiliza las argucias legales que puede, pero para evitar eso están los Gobiernos. Si se les obliga a pagar en España lo que deben, no por eso van a renunciar a vender aquí, sino que en “petit comité” se dirán entre ellos: “Se nos acabó el chollo” y seguirán la actividad, eso sí, ganando menos y el Estado recaudando más. Jamás un Gobierno irá por delante de esas prácticas empresariales, pero al menos tiene que tratar de ir un paso detrás para reaccionar ante cualquier movimiento de la empresa y no a kilómetros de distancia pues la pierde de vista.

Checchi & Magli

Hasta hace unos días ese nombre no me decía nada, pero después de ver a Cañete cabalgando sobre una máquina que plantaba tomate ya me dice algo. Cuando apareció la noticia (fotografía incluida) en la prensa, no leí el artículo pues, como dice José Mugica, Presidente de Uruguay, los discursos de los políticos europeos son todos iguales y además vacíos de contenido. Por eso mi vista se fijó en la marca de la susodicha máquina, y esa era Checchi & Magli. Entré en internet para saber algo de la marca y me encontré con una empresa italiana que fabrica máquinas agrícolas avanzadísimas. Después me acordé de mis tiempos trabajando en la industria láctea donde todas las instalaciones y maquinaria principal eran francesas y alemanas. Las bodegas actuales, las aceiteras, etc. están llenas de maquinaria extranjera. La maquinaria agrícola, tractores incluidos, casi todo extranjero. Si alguien ha visto un programa de TV que se titula “Cómo se hace” o algo parecido que consiste en enseñarnos los procesos de fabricación de diferentes objetos y se fija en las placas de las máquinas que se ven, casi todas son extranjeras. Siguiendo con el sector agrario nos encontramos que, por ejemplo, las patatas que pensamos que son tan nuestras, en realidad no lo son y tenemos que estar pagando royalties a los holandeses que son los que investigan sobre nuevas variedades y por tanto son los propietarios de las patentes. Si nos vamos a El Ejido, donde se cultivan hortalizas y flores para toda Europa vemos que la multinacional Syngenta tiene un centro de investigación de donde salen variedades registradas de tomates, pepinos, calabacines, melones, etc. y esas semillas las venden por todo el mundo. ¿Se imaginan de dónde son las máquinas que utilizan para medir la dureza de la piel del tomate o las que reproducen el mordisco humano en una rodaja de melón? Pues yo no he estado en ese centro, pero me temo que no serán de fabricación española. Antes se decía que la actividad económica la formaban tres sectores: Primario (agricultura), Secundario (industria) y Terciario (servicios). La agricultura era el pasado, la industria el presente y los servicios el futuro. Después de este proceso de desatención a la agricultura y también en parte a la industria vemos que los servicios, que era lo “guay”, se desmoronan. No hace falta ser un sabio para ver que la palabra “servicios” ya indica que existen para apoyar a alguien. El servicio se le da a la agricultura y a la industria, es decir, al que crea algo. Si no hay producción a quién le voy a vender impresos, o programas informáticos, o diseño y publicidad, o darle el mantenimiento y limpieza , etc. Bueno pues ahora ya se oye y lee a mucha gente que dice que hay que reindustrializar España pero eso no se consigue de un día para el otro. El 23 de mayo venía una nota en prensa diciendo que el Parlamento de Navarra insta al Gobierno a elaborar un Plan Económico e Industrial para la Comunidad Foral. No confío en absoluto en esos planes, que se pueden realizar con buena voluntad, pero nada más. Los que crean los puestos de trabajo son los empresarios, autónomos, etc. no los gobiernos. Estos lo que tiene que hacer es ser facilitadores en dos sentidos:, Uno: no poner impedimentos, que ya es bastante, y Dos: abrir puertas a las innovaciones desarrolladas en la Comunidad. Cuando una persona o empresa idea un producto la fabricación del mismo suele ser lo más fácil. Lo verdaderamente difícil es comercializarlo, pues hay que tocar muchas puertas, en empresas y organismos de todo tipo. Si va el emprendedor sólo, ni lo reciben, sin embargo si fuese apoyado por el Gobierno Foral la cosa cambiaría. Tanto es así que un conocido mío que tenía unos productos innovadores a nivel mundial, harto de que en la mayoría de las empresas ni le recibiesen quiso poner en la prensa el siguiente anuncio: “SE BUSCA EX-MINISTRO O SIMILAR. Función: abrir puertas. Remuneración: acorde con resultados” Y creo no iba desencaminado, pues eso hacen esos altos cargos cuando salen de la Administración (abrir puertas). Como los pequeños empresarios o emprendedores no se pueden permitir “fichar a un exministo”, el Gobierno Foral podría ser el facilitador para abrir esas puertas. Si no apoyamos lo nuestro no esperemos que vengan del exterior a solucionarnos la vida. Hoy, 27 de mayo, día en que escribo este artículo, se me ha iluminado el rostro al leer en DN que “Pamplona innova con una máquina que repara baches en 15 minutos”. Me atrae el titular y lo leo con detenimiento. Bueno pues, mi gozo en un pozo. La que innova es la compañía inglesa TRAS, que a través de su filial en España nos ha vendido dicha máquina. O sea que de innovar nosotros nada, simplemente hemos adquirido una máquina que nos ahorra costes. Peor hubiese sido aún que siguiésemos con sistemas de reparación más onerosos, pero es el único consuelo que nos queda. El futuro lo veo muy, pero que muy negro.

martes, 11 de febrero de 2014

Un Luis Aragonés para la política

Recientemente se ha conocido la intención de Coca-Cola de cerrar la planta de embotellamiento de Fuenlabrada, planteando un ERE que supondría el despido de 1250 personas, de las cuales 700 serían recolocadas en otras empresas y las 500 restantes irían al paro. La empresa argumenta que al cambiar el sistema de producción, pasando de uno radial a otro circular, obtendría un ahorro de 53 millones de euros, además de evitar una serie de inversiones. También dice que el cierre de Madrid supondría dar más actividad a las embotelladoras de Sevilla, Valencia, Bilbao y Barcelona. Los trabajadores, por su parte, argumentan que no comprenden cómo cierran una fábrica que da beneficios. Tomás Gómez (Secretario General del PSM) dice que “es un despropósito cerrar una fábrica que da beneficios y en la que se ha hecho una importante inversión para modernizarla”. Si esa empresa cierra una planta que da beneficios, es porque, con la reestructuración que plantea, piensa ganar mucho más. Así de simple. Me viene a la memoria el caso de una multinacional láctea que cerró su planta de Ulzama hace unos 20 años. También daba beneficios, era la que tenía la mayor productividad, se habían hecho inversiones importantes en sus instalaciones… La empresa argumentaba que cambiaba su estrategia de producción y que iba a potenciar las fábricas de Sevilla, Madrid, Valencia, Asturias y Barcelona…… Del total de despedidos una parte también los recolocaban y al resto se les indemnizaban. Los dos casos son prácticamente iguales, y la solución será la misma: Poner encima de la mesa el dinero suficiente para conseguir su objetivo. Estas decisiones empresariales no son criticables, pues el objetivo de toda empresa es tratar de tener los mejores resultados posibles. Incluso pueden argumentar que el eliminar una serie de puestos de trabajo en una planta es una garantía para mantener, incluso crear, puestos en las otras. A nadie nos gustaría que el Gobierno nos dijese: “vende esas acciones pues ya has ganado bastante”, “ese piso lo puedes vender por una cantidad menor pues ya le vas a sacar bastante beneficio”, “no pidas tanto por tu ficha de futbolista pues ganar tanto ya es inmoral”… Si una fábrica no tuviese ningún trabajador (todo estuviese robotizado desde la entrada a la salida) la decisión de cierre de la misma no nos plantearía ningún problema. Se baja la persiana y se acabó. El propietario de esa empresa estaría en las mismas condiciones que cualquier persona que invierte en Bolsa o inmuebles. Las pérdidas o ganancias le afectan sólo a él y no repercuten en nadie más, pues no tienen empleados. En el caso del cierre de una empresa, sí que se verían afectados el Ayuntamiento y el Gobierno Autonómico que no cobrarían impuestos, las compañías de electricidad y agua que tampoco facturarían, alguna empresa de mantenimiento, y poco más, puesto que los proveedores se suponen seguirían suministrando a las otras plantas. Así que por ese cierre, prácticamente nadie iría al paro. Pero claro, hoy por hoy, en todas las fábricas hay personas, que, aunque se pretendan que sean las mínimas, son necesarias. ¿Y qué pasa cuando esas personas llevan trabajando hasta 25 años como en los dos casos precedentes?. Ellas, que han contribuido a que dichas empresas hayan crecido y ganado dinero, cobrando su salario, por supuesto, se ven recompensadas con el despido. Pero si a esa empresa se le limita la toma de decisiones empresariales porque como consecuencia de ellas va a enviar gente al paro, lo que se conseguirá es que los que tienen dinero lo inviertan en otros negocios (productos financieros o inmuebles) que no les obliguen a contratar personal, por lo que nadie va a crear empleo. Cuando se crea una empresa, los promotores ponen el dinero y deciden todo sobre ella. Qué productos fabrica, dónde vende, cómo se financia, que trabajadores contrata y cuánto les paga, etc. Si la empresa va creciendo contrata a más trabajadores y sigue decidiendo el patrón pues para eso es el propietario. Lo que sucede es que cuando una empresa crece y contrata a más y más trabajadores, está adquiriendo una responsabilidad social cada vez mayor, y una decisión empresarial tomada con criterios económicos (el dinero es suyo) va a repercutir en el personal (y este no le pertenece), por lo que, hace muchos años, pensaba que sería bueno que los trabajadores tuviesen algún tipo de participación en los órganos de gestión de las mismas para hacer de contrapeso frente a las decisiones puramente capitalistas. Sin embargo ahora, tal como está planteada la economía mundial, creo que tampoco este sistema sería la solución. Tenemos un claro ejemplo en el Grupo Mondragón, con un sistema cooperativista en el cual los socios están presentes en los órganos de dirección pues son trabajadores-socios, y que está pasando por momentos duros, teniendo que despedir a parte del personal. Empresas capitalistas o de economía social han de guiarse por criterios de gestión. Ahora bien, mientras que las primeras, si desean cerrar una empresa, solucionan el problema social poniendo sobre la mesa el dinero que sea preciso, las de economía social tienen el reto de promover nuevas empresas que traten de crear los puestos de trabajo que las otras destruyen. Así que, desde mi punto de vista, y ya que grandes revoluciones no parece vayan a estallar, la única solución es la de crear y crear empresas, de uno, dos, cinco trabajadores. Los que sean. De esas empresas fracasarán el 80%, y estos que lo vuelvan a intentar. Tenemos que tener una mentalidad innovadora, no en teoría, sino en la práctica. En nuestro país hacemos las cosas al revés, montamos unos parques empresariales tipo americano con mesas de ping pong incluidas y luego los tenemos que llenar de innovadores. En USA es al revés, la gente innova desde cualquier chiringuito (no quiero hablar del famoso garaje) y luego montan sus empresas constituyendo entre muchas de ellas esos parques empresariales que queremos imitar. No somos más tontos que las personas de otros países. Nuestro problema es que estamos y hemos estado casi siempre mal dirigidos. Por eso cuando los españoles van a otros países no nos los devuelven por incompetentes. Precisamos un Luis Aragonés en la política que nos haga comprender que, al igual que él contribuyó a quitarnos los complejos y hacernos sentir que podíamos ser la mejor selección del mundo, pensemos que en cualquier otro campo podemos estar al primer nivel. Hasta que no nos quitemos los complejos y pensemos que todo lo de fuera es mejor, y, por tanto apoyemos lo de fuera frente a lo de casa, no saldremos del agujero.