domingo, 13 de diciembre de 2020

Valentia para organizar la movilidad en Pamplona

 Loado sea el “bichito” que nos va a solucionar la vida.

Hasta hace poco el trabajar desde casa era una quimera. Todo eran pegas por parte de las empresas y Administración (salvo alguna pequeña excepción) y de repente llega el “bichito” y nos hace descubrir que se puede teletrabajar en una gran proporción y no se hunde ni el mundo ni las empresas.

Durante años existió una “Comisión Nacional para la racionalización de los horarios laborales” y apenas consiguió nada. Y sólo se trataba de racionalizar los horarios, no de no acudir a la oficina. A partir del famoso 14 de marzo mucha gente no va al trabajo y lo hace desde casa, y se ha asumido con normalidad, por lo que, supongo, algo quedará después de todo esto de cara a la flexibilidad de horarios, conciliación y teletrabajo, que todo ello va unido.

 

Ahora también el “bichito” nos va a solucionar el tema de la movilidad urbana. De repente, los Ayuntamientos se están poniendo las pilas para organizar la circulación de bicicletas y similares, que hasta ahora se lo habían tomado con bastante tranquilidad.

Como también el transporte público está tocado por el tema de la aglomeración, cada vez habrá más bicicletas y otros medios de transporte personal en la calle. Y claro, si antes no lo habían pensado a fondo, es imposible que en cuatro días se pretenda hacer algo con fundamento.

En concreto en Pamplona se quieren ampliar la red de carriles bici pero eso lleva tiempo y dinero.

 

Una solución inmediata y de coste mínimo (pintura y poco más) podría ser la siguiente:

1.    Calles de tres carriles: 1 para bicicletas, 2 para vehículos

2.    Calles de dos carriles: 1 para bicicletas, 1 para vehículos

3.    Calles de 1 carril: utilización conjunta para todo tipo de vehículos y con limitación de 20km/h.

(Bogotá y otras grandes ciudades han tenido la valentía de adjudicar un carril de coches a las bicicletas)

 

Qué conseguimos con ello:

1.    Que por la calle adjudicada puedan ir cantidad de bicicletas pues ahora se incrementará la utilización de las mismas. Mucha gente que no la usan por miedo a que los coches se las lleven por delante, la utilizarían. Ese aumento de tráfico no lo podrían absorber los carriles bici normales

2.    Que todas las bicicletas vayan por el mismo recorrido que los coches, respetando las mismas señales, direcciones, semáforos etc. por lo que nunca se cruzarían coches con bicis. Ahora en los semáforos y pasos cebra se cruzan, lo que ocasiona problemas y riesgos para los ciclistas.

3.    Establecido el tráfico de la forma que propongo no habría razón para que ninguna bici fuese por la acera, con lo que se evitarían los problemas que ahora se producen y los enfrentamientos con los peatones.

4.    En la mayoría de los trazados de los actuales carriles bicis, llegas a un punto donde no sabes por dónde ir: si por la acera, si tienes que cruzar la calle porque el carril va por allí… entre medio te cruzas con peatones, con coches... y además esos carriles son estrechos para la circulación que tendrán que soportar en el futuro.

5.    Para asegurarse de que los vehículos respetasen esas normas, aparte de señalizar los carriles para bicicletas se instalarían cámaras para controlas los coches que los puedan invadir.

 

Zonas peatonales.

Como su nombre indica son las destinadas a peatones, lo que no quiere decir que, ya que no tienen otra alternativa, puedan utilizarlas las bicicletas sabiendo que, si no pueden ir montados por aglomeración de gente, se tendrán que bajar y llevarla de la mano.

No obstante hay unas zonas peatonales de grandes dimensiones como es el eje Carlos III – Roncesvalles y García Giménez en que se podría pintar unos carriles bici para uso de ciclistas como tiene establecido San Sebastián en el Paseo de la Concha.

 

¿Quién gana?


 La ciudad y los ciudadanos en general puesto que:

1.    Eliminamos polución

2.    Reducimos tráfico motorizado

3.    No hay ruidos ni crispación por enfrentamientos, etc. hacemos una ciudad “amable”

4.       El costo es casi cero frente a lo que cuesta quitar bordillos, hacer carriles, y todo en una ciudad que está construida y pensada para el coche

5.       La solución es considerar a la bicicleta como un coche con las protecciones oportunas.

 

¿Quién pierde?

 

Evidentemente el coche, porque se le limita el espacio de circulación pero no se le prohíbe que vaya por todos los sitios igual que ahora.

Los usuarios de automóviles tendrán que valoras las siguientes alternativas:

1.    Que el recorrido que hace ahora con su vehículo, luego le va a costar más tiempo.

2.    Elegir otra ruta alternativa

3.    Utilizar el transporte público

4.    Pasarse a la bici.

 

Según las circunstancias seguro que todo el mundo usará las cuatro soluciones en uno u otro momento.

 

Igual estoy equivocado, pero creo que por ahí pueden ir los tiros, pero requiere que se tenga VALENTÍA y VISIÓN DE FUTURO para implementar ese proyecto.

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