domingo, 5 de febrero de 2012

La carta del Ayuntamiento que no llegó a los comerciantes

Hace unos días cayó en mis manos un escrito que, según me dijeron, había dirigido el Ayuntamiento de Pamplona a los comerciantes de la ciudad. Sin embargo puesto al habla con algunos de ellos me indicaron no haberla recibido. No obstante reproduzco el contenido de la aludida carta.

“ Queridos conciudadanos - comerciantes:
Ante la grave situación económica en que nos encontramos, este Ayuntamiento quiere reflexionar públicamente sobre la situación del pequeño comercio de nuestra ciudad. No vamos a seguir diciendo lo de siempre “que el comercio es el alma de la ciudad y la que la mantiene viva….” y todas esas cosas, pues lo venimos repitiendo desde hace años sin hacer casi nada al respecto.
Está claro que el comercio tradicional tiene dos competidores: los Centros Comerciales e Internet, y esto no tiene arreglo pues es el cliente el que decide qué tipo de comercio le interesa, y, a la vista está que gran parte de la gente acude a comprar a los CC y cada día más a Internet, en detrimento del comercio tradicional.
Siempre se ha dicho, y nosotros los primeros, que el pequeño comercio tiene que especializarse para sobrevivir. Esa tarea es difícil pues los grandes centros, y no digamos Internet, cada vez están más especializados, por lo que poco queda para la iniciativa a pequeño nivel. A pesar de ello sigue habiendo emprendedores que piensan que hay nichos de mercado que pueden ocupar y se involucran a tope en llevar su idea adelante, y ahí es donde comienza su calvario, siendo nosotros en gran medida responsables de no ser el Cirineo que les eche una mano.
Cuando ese héroe – emprendedor comienza su andadura se tropieza, a nivel municipal, con todo esto: obtención de licencias de obras y actividad que tardan meses, obligaciones de poner en norma las instalaciones eléctricas, incendios, poner un WC para hombres, otro para mujeres y otro para minusválidos, etc. Alguna vez nos han preguntado si esos WC exigidos son para uso del público en general o para los empleados del establecimiento, pues nadie ha visto a ningún cliente de un Banco utilizar los aseos de esos establecimiento, y la pregunta seguía con que, ¿y si es para uso del personal del establecimiento no puede entrar primero una mujer y luego un hombre y si además hacemos un WC para minusválidos, no puede ser usado también por los válidos?. Este ejemplo del WC es un detalle (aunque importante) de la ilógica que existe en nuestra normativa sobre comercios y de la que somos conscientes. Por otra parte, si alguien quiere montar una cafetería, como vende alcohol, entra en una clasificación especial que trata igual a la que cierra a las 22,30h que la que lo hace a las 2 de la madrugada, por lo que, al tener otros requerimientos técnicos, hace que a veces no se acometa el proyecto, se quede una bajera vacía y no se creen 5 o 6 puestos de trabajo.
¿Y qué pasa en un Centro Comercial?. Cuando un comerciante, para poder seguir viviendo, se instala en uno de esos centros (manteniendo o quitando su comercio de la ciudad), los trámites se le aligeran considerablemente. Con darse de alta en el IAE ya es suficiente, puesto que como el CC ya está abierto tiene las licencias de ocupación de todas las tiendas. Los WC no los tiene que hacer cada tienda, pues están centralizados (eso sí a 200 m. o más). Por otra parte, si al cabo de un tiempo un establecimiento de un CC cierra y abre uno nuevo, al CC no le revisan sus instalaciones para que las ponga al día. Por el contrario al comercio de ciudad, cada vez que se pide una licencia se ha de poner en orden con la legislación del momento, lo que hace que esté penalizado respecto al del CC y no digamos frente a Internet.
¿Y los que venden por Internet?. Pues la verdad que estos lo tienen lo más fácil del mundo, pues están situados vete a saber dónde y todas las obligaciones que les exigimos a los comerciantes instalados físicamente en la ciudad, a ellos no les afecta apenas, con lo que, ¿cómo no van a ser más competitivos si sus gastos son infinitamente menores?. Y para colmo el que paga los impuestos en Pamplona es el pequeño comercio, pues las grandes superficies pagan sólo los municipales y el IRPF y los de Internet “se van de rositas”.
Sobre estos temas nos viene a la mente un artículo de José Ignacio Wert (hoy Ministro de Educación y Cultura) diciendo que “se trata de que el comercio tradicional no compita con un brazo atado a la espalda” y otro de Mario Vargas Llosa acerca del barrio de Gamarra en Lima, donde florece un capitalismo popular debido sobre todo a que “por aquí no pasó el Estado ni Gobierno alguno, ni las instituciones financieras formales…”, aunque quizá esto último sea demasiado. Así pues, creemos que la mejor ayuda que podemos dar al pequeño comercio (y además no nos cuesta nada) es, simplemente, no ponerle zancadillas. Por tanto nos comprometemos a establecer una normativa del siglo XXI para un comercio del siglo XXI.
Vuestro Ayuntamiento

Y en esto sonó el despertador......

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