martes, 10 de mayo de 2011

Los banqueros no tienen corazón

Siempre se ha dicho, y más últimamente a raíz de la crisis que nos ocupa, que “LOS BANCOS NO TIENEN CORAZÓN”. Claro que los Bancos no tienen corazón, como tampoco lo tiene un paquete de folios, un lienzo, un piano….. El corazón y el alma se lo incorporan las personas que escriben o pintan sobre esos soportes y las que luego, leyendo las partituras, interpretan al piano lo que las primeras han creado. La literatura, la música, el arte, es, entre otras cosas, lo que hace que seamos más humanos.
En el caso de los Bancos, parece ser que los altos directivos no están por la labor de hacer que sus organizaciones tengan corazón, a juzgar por cómo actúan.
Los sueldos escandalosos de muchos de sus directivos. Los objetivos de beneficios a corto plazo teóricamente demandados por los accionistas y que hacen correr riesgos innecesarios sólo por ambición. Las reestructuraciones de plantillas a pesar de que “el principal activo es el personal”. Las presiones a los Gobiernos para que adopten medidas para salvarles, pues si se hunden ellos (los demás les importa un bledo), va a venir el fin del mundo. Los beneficios extraordinarios que tienen procedentes de países en los que pueden imponer sus leyes (Sudamérica es un caso concreto). La marginación total de los verdaderos accionistas (Vd., yo, y millones más), porque los que mandan lo hacen con unos porcentajes mínimos del capital y el resto estamos dispersos. La también marginación de sus empleados, convertidos cada vez más en meros operarios sin poder alguno de decisión pero con la obligación de dar la cara ante el cliente. El desinterés total por el cliente que es el que les da de comer, cortando créditos y lo que haga falta, aún a sabiendas de los problemas humanos que pueden ocasionar y que en gran parte ellos han provocado.
Podría seguir enumerando prácticas que hacen los Bancos (me refiero sobre todo a los grandes y otros menos grandes, próximos a nosotros, pero con delirios de grandeza), y que de humanas no tienen nada; sólo buscan el beneficio desmedido y el poder para sus dirigentes. Por todo ello llego a la conclusión de que son “Los banqueros los que no tienen corazón” y no los Bancos.
Entre los que están escribiendo sobre estos temas, hay infinidad de personalidades, incluidas premios Nobel que dicen que los responsables de esta crisis no se pueden ir “de rositas”, sin embargo, y esto también lo reconocen todos, se van a ir, y aún es más, si hay que reformar algo del sistema financiero lo van a hacer ellos; ni Vd. ni yo, con lo que ya verán lo que va a cambiar.
Los islandeses son los únicos que están saliendo respondones y eso no gusta a los poderosos, que evitan dar publicidad al tema.
Y nosotros qué podemos hacer?. Muy fácil, tenemos una solución que está en nuestras manos, y es la de pasar nuestro dinero a los Bancos (alguno habrá) que hayan demostrado que tienen corazón. Poco a poco, sin prisas, pero sin pausa, para no crear un pánico que se pueda volver en nuestra contra. Ya verían cómo iban a cambiar las cosas de manera inmediata, pues estas medidas son las únicas que entienden. Los Bancos son meros intermediarios cuya materia prima es nuestro dinero, y si no se lo damos ya me dirán con qué van a negociar. Por supuesto que mucho del dinero que tienen es de las grandes empresas, fondos de inversión, etc., pero la mayoría es de multitud de clientes anónimos que no cuentan para nada salvo para sacarles el máximo provecho posible. Vean Vds. cómo están actuando los Bancos subiendo comisiones e inventándose otras para poder mantener beneficios. Esos Bancos “con corazón” pueden ser muchos de los actuales, normalmente pequeños, que se han limitado a ejercer su función “a la antigua” y que no han contribuido al derrumbe actual de la economía. Y si finalmente se hunde el mundo, al quebrar todo o parte del sistema financiero, no nos asustemos, igual es la mejor solución. El desarrollo de los países ha venido muchas veces después de las guerras. Es la característica de los humanos: construimos, destruimos y volvemos a construir. En la relación con los Bancos no todo es dinero, los clientes demandan cariño y humanidad y eso se lo dan los empleados de los Bancos, no los Bancos como institución, que, por el contrario, cada vez recortan más las plantillas. No hace falta más que observar cómo mucha gente mayor le cuenta sus penas al empleado de turno, que normalmente le atiende con cariño y paciencia, pero eso el Banco no lo valora, pues lo que le interesa es ganar el máximo a costa de lo que sea, y puede que, a la larga, sea a costa de su propia existencia. Un Banco con criterios humanos, y por tanto, con corazón, no creo fuese menos rentable que uno frío y calculador como los que dirigen el mundo actualmente, pero seguro sería más agradable.

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